Producto(s) de Tratamiento Acné, Poros y Puntos Negros | 609 producto(s).
Mostrando 1-21 de 609 artículo(s)

Filtros activos


Acné, poros y puntos negros, un problema que afecta a todas las edades

El acné es una afección de la piel humana que se produce como consecuencia del bloqueo de la unidad pilosebácea. Se caracteriza por la formación de comedones, pápulas, pústulas, quistes y a veces nódulos o cicatrices; afecta sobre todo la cara y la parte superior del tronco.

El acné se considera una enfermedad leve que no deja secuelas, aunque la posibilidad de que se desarrollen lesiones crónicas puede llevar a la aparición de trastornos psicológicos, de relación y de autoestima.

El sebo es indispensable porque protege la piel e impide que se reseque. Los folículos pilosebáceos se mantienen inactivos durante la infancia y empiezan a ser estimulados desde el comienzo de la pubertad por las hormonas que se producen durante este período (los andrógenos se producen en los ovarios, testículos y glándulas suprarrenales).

El tratamiento del acné es uno de los campos en los que la dermatología ha hecho mayores avances en los últimos años. Actualmente se asocian las especialidades farmacéuticas y los productos cosméticos específicos, a fin de disminuir los efectos secundarios inducidos por los tratamientos medicamentosos.

EPIDEMIOLOGÍA

El acné aparece con mayor incidencia a la edad de 14-15 años en mujeres y a los 16-19 años en varones. Afecta a entre el 30 y el 66% de los adolescentes y se ha observado que cada vez con más frecuencia a mujeres en edad adulta. Afecta a hombres y mujeres por igual, pero está demostrado que son las mujeres las que más se preocupan por su estética.

Con frecuencia está relacionado con trastornos internos del organismo. 

El dióxido de carbono que se genera durante los procesos de estreñimiento provoca gran cantidad de toxinas que no se eliminan y tienen como consecuencia la aparición de impurezas en la piel, sobre todo en los pómulos.

­ En los días previos a la menstruación se produce un aumento de la secreción de progesterona, que tiene como consecuencia una mayor secreción sebácea y un engrosamiento de la piel, fundamentalmente en pómulos, frente, barbilla y cuello.

El acné, en general, mejora en verano por los efectos beneficiosos de los rayos ultravioleta, a pesar de que con el calor aumenta la producción de sebo en las glándulas sebáceas.

Se puede decir que el 85% de la población desarrolla acné en algún momento de su vida. Hay más casos en la raza blanca que en la raza negra y en los orientales, posiblemente debido a un componente genético.

CLASIFICACIÓN SEGUN ASPECTO

Puede hacerse una primera clasificación del acné en función de la existencia o no de inflamación:

­ Acné no inflamatorio: sólo aparecen comedones.

­ Acné inflamatorio: con presencia de pápulas, pústulas y nódulos.

Otra clasificación atiende al grado de profundidad en la epidermis que alcanza la lesión:

­ Grado 1: con comedones abiertos y cerrados y algunas pápulas aisladas.

­ Grado 2: existen pápulas y pústulas, aunque también pueden existir comedones.

­ Grado 3: existen nódulos, quistes, abscesos y cicatrices, aunque también puede haber comedones y lesiones inflamatorias más leves.

CLASIFICACIÓN SEGUN COLOR

Acné blanco: es la etapa inicial. La suciedad y el sebo están obstruyendo los poros, pero todavía no hay una oxidación intensa de los ácidos grasos que contiene el sebo.

­ Acné negro: el sebo que está en los poros se ha oxidado y se ven puntos negros.

­ Acné rojo: se empieza a inflamar y se produce eritema en la zona circundante. Este tipo ya no se puede tratar con cosméticos; es necesario recurrir a un tratamiento prescrito por un dermatólogo.

­ Acné amarillo: se trata de un acné inflamado con aparición de pus y como en el caso anterior debe intervenir un dermatólogo.

Como mantener controlado el acné

Todos hemos sufrido alguna vez algún síntoma propio del acné, ya sean granitos señalados o brotes más severos. Ante signos inusuales no debemos iniciar un tratamiento antiacné, ya que éste podría resecar en exceso la piel y crear descamaciones o asperezas en ella. No obstante, cuando el acné ya se expresa en brotes más continuos y/o permanentes debemos comenzar a utilizar cosméticos especialmente destinados al cuidado de esta enfermedad.

El factor más importante para prevenir su aumento es la limpieza:

Diariamente debemos limpiar el rostro 2 veces al día (mañana y noche) con geles, jabones o espumas libres de aceite y astringentes, para evitar así la proliferación de bacterias y la aparición de brillos.

El tónico es otro de los productos estrella para el tratamiento del acné, ya que profundiza la limpieza, calma la piel y le aporta frescor y ligereza.

Para potenciar la limpieza diaria, 2 o 3 veces a la semana recurriremos a un exfoliante para así desobstruir los poros y evitar la aparición de puntos negros, eliminar las células muertas y restos de productos o suciedad que se hayan resistido a la limpieza habitual y mejorar la textura de la piel.

Tras una correcta limpieza debemos incluir una crema hidratante también libre de aceites, ya que, toda piel debe ser hidratada y los productos antiacné pueden resecar en exceso la piel y crear escamas, tiranteces e irritaciones.

Finalmente, si deseamos potenciar el tratamiento en zonas concretas del rostro deberemos recurrir a sérums o concentrados, de esta forma estaremos actuando sobre los brotes de acné, pero sin exponer el resto de la piel de distintas zonas del rostro a la agresividad de sus componentes. Estos productos deben ir acompañados posteriormente por una crema hidratante tras su uso.